Por Psic. Ale Carcaño MDO MA

En el artículo que inicia esta serie (Convivir vs. Combatir: normalizando el conflicto) planteo la idea de que no existen relaciones libres de conflicto. El conflicto es tanto la norma como lo normal, siendo que lo que hace la diferencia es el cómo llegamos a acuerdos, cómo exponemos nuestras diferencias e inconformidades y cómo expresamos enojo o dolor.

La segunda entrada (Convivir vs. Combatir: mantenernos en el aquí/ahora) planteaba la idea de tener conversaciones constructivas en lugar de destructivas, manteniéndonos en el aquí / ahora y llegando a acuerdos con nuestra pareja.

En esta tercera entrada, la temática gira alrededor de los tiempos fuera pues, a pesar de lo popular del concepto, en realidad los tiempos fuera no son utilizados para sacarles todo el provecho que podrían tener. Éstos son una herramienta que puede ser muy eficaz, si es bien utilizada. Es por esto que en el consultorio trabajamos para establecer lo que un tiempo fuera significará en cada relación de pareja.

Cuando “lo normal” se sale de control

«Debo asumir mi responsabilidad de procesar mis sentimientos y la información que quiero transmitirle a mi pareja»

Debido a su naturaleza misma, cualquier tema que sea fuente de conflicto en nuestra relación de pareja implica involucrar nuestras emociones. Y precisamente porque son discusiones emocionales, pueden rebasarnos.

Es normal que nos sintamos frustración o agobio cuando no nos sentimos escuchados, o cuando no podemos transmitir al otro nuestros pensamientos, lo que sentimos o lo que queremos. Es

importante ser capaz de reconocer cuando una discusión se torna agresiva o circular, ya sea de mi parte o por parte de mi pareja; esto facilitará que podamos poner un alto a la discusión antes de que se convierta en algo que nos lastime.

La decisión de tomarse un tiempo fuera es individual, en una relación de pareja cada quién puede decidir cuando los necesite; siendo que, si hago valer mi derecho de tener tiempo para mí necesariamente debo asumir mi responsabilidad de procesar mis sentimientos y la información que quiero transmitirle a mi pareja para aclarar la situación que me llevó solicitarlo.

De la teoría a la práctica

«Lo que hace a los tiempos fuera efectivos son las conversaciones que se dan después de que procesamos nuestras ideas y sentimientos»

Los tiempos fuera deben personalizarse, estableciendo las características y funciones que tendrán en cada relación. Algunos de los puntos que se deben acordarse previamente son:

El tiempo fuera es una herramienta útil no solo por el valor que tiene al impedir que una discusión se deteriore, sino por el tiempo que nos da para tener un encuentro con nosotros/as mismos/as, aclarar nuestras ideas y entender nuestros sentimientos.

Sin embargo, lo que hace a los tiempos fuera efectivos no es el tiempo a parte sino las conversaciones que se dan después de que procesamos nuestras ideas y sentimientos. Sin este último paso en el proceso, la herramienta corre el riesgo de ahondar la distancia en la pareja.

Para continuar en esta conversación, en el siguiente artículo ahondaré en el no asumir los pensamientos y sentimientos de mi pareja, lo cual puede ser útil al momento de estar en una discusión.