Convivir vs. Combatir. SEGUNDA PARTE: Mantenernos en el aquí / ahora.

Convivir vs. Combatir. SEGUNDA PARTE: Mantenernos en el aquí / ahora.

Por Psic. Ale Carcaño, MDO, MA

Tal como planteé en el artículo anterior, es una realidad que no existen relaciones libres de conflicto. El conflicto es la norma y lo normal; es el cómo lidiamos con el conflicto lo que hace la diferencia.

En esta ocasión, retomaremos la primera recomendación para tener conversaciones constructivas en lugar de destructivas en nuestra relación de pareja: el mantenernos en el aquí y en el ahora.

A veces, cuando discutimos traemos a la mesa diez, cinco o veinte años de relación. Parecería que el pleito toma vida propia y -arbitrariamente- regresa a problemas que parecían olvidados, conclusos o gastados. Y es ahí en donde empieza el descenso a una historia que no tiene fin, en donde el pleito sobre quién va a lavar los platos esta vez… de alguna manera termina siendo una discusión sobre la escena de celos del año pasado.

¿Cómo es que llegamos hasta ahí?, ¿cómo pasamos de un tema a otro que aparentemente no está relacionado con el primero?

Estos saltos de tema en tema suelen ser los remanentes de discusiones no concluidas, en donde no se alcanzó alguna resolución o en las que no quedamos satisfechos con el resultado y que simplemente dejamos ir porque no llegamos a nada.

Si pensamos en “ganar” la discusión, en que el otro acepte que tenemos la razón estamos estableciendo relaciones de poder con nuestra pareja, esto porque el ganar necesariamente implica que el otro pierde; y en una relación si uno pierde, pierden los dos. Si esta manera de relacionarnos se convierte en una constante terminaremos analizando cada una de nuestras acciones, acumulando puntos positivos y negativos, resintiendo cada vez que perdimos y llevando la cuenta de cada vez que ganamos.

Es por esto que en el consultorio trabajamos para mantenernos en el aquí / ahora. Algunas recomendaciones son: determinar cuál es el tema a discutir, estar alerta a no traer otros temas a la conversación, asumir mi responsabilidad personal sobre lo que necesito para que la situación tenga una resolución positiva, escuchar a mi pareja sobre lo que piensa/siente/necesita para que la resolución sea también positiva para ella, llegar a acuerdos sobre lo que cada quién realizará para mejorar la situación que se está discutiendo. Cada discusión, cada pleito, cada negociación tiene que terminar en un acuerdo válido para todas las partes.

Eso me lleva a la recomendación que exploraremos en nuestra próxima entrega: respetar los tiempos fuera.

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