Ahora que Terminó…

Por Jaime Goyri Ceballos

Es tan paradójico escribir sobre la ruptura de pareja cuando vivimos en un mundo cuya cotidianidad implica relacionarse con más personas, sea por cuestiones sociales, familiares, laborales y/o en pareja… esa que también se convierte en una exigencia constante, el cuestionamiento “oportuno” de quienes nos rodean y preguntan si estamos solter@s o enamorad@s, curioso que no preguntamos, o no tod@s lo hacen, si estamos “sol@s o emparejad@s”.
“Pareja”, “abandono”, “soledad”, “miedo”, “desconocido”, “incertidumbre”, “desesperanza”, son palabras que reflejan emociones e ideas, que he escuchado en terapia cuando hablamos de la ruptura de una relación de pareja.
Hay gente que se desmorona al pensarse sin una pareja, al cuestionarles al respecto, la sensación inmediata que relatan es la de soledad y eso me lleva a poner en perspectiva si es acaso miedo a la soledad? miedo a estar consigo mismo?, ambos?, desesperanza por no encontrar a alguien como la persona que se ha ido? Acaso todas nuestras parejas son iguales? Pueden serlo? Y si así fuera entonces, qué es lo que nos hace apostarle a “un tipo de persona” y no a otras?.
Es curioso que nos cueste trabajo pensar en la posibilidad de estar con nosotr@s mism@s, de emocionarnos ante lo potencial de emprender nuevos proyectos, de “crear” para estar mejor, como si hubiéramos puesto una pausa a nuestra vida para crear nuestra vida alrededor de nuestro ser amado… ¿suena conocido? Y ¿cómo llegamos a ese punto?, en qué momento nos mimetizamos con nuestra pareja?
Si hemos construido nuestra vida alrededor de la persona amada, entonces tal vez la sensación al perderla sea de desorientación total, tal vez sea momento de estar triste por nuestra pérdida, y tenemos derecho a estarlo, a llorar y sentir que todo nuestro mundo se ha desmoronado, que nadie nos diga que “no vale la pena”, “no ganas nada con llorar”, “vas a encontrar a alguien mejor”, “no era para ti”, “hay otr@s mejores”, “todo va a estar bien”… Sí, todo va a estar bien, en el fondo sabemos que todo estará bien, tarde o temprano estaremos de pie y mejor, pero si este es el momento de sentir “Tristeza” entonces hay que abrazarla fuerte, permitirle que nos limpie con cada lágrima de su aliado “El Dolor”, seguramente habrán otras voces como la del “Enojo” aprisionándonos, evitando que veamos al “Amor” que alguna vez nos acompañó en esa relación, pero no importa, tal vez no sea momento de verlo o recordarlo… el punto es que, llegado el tiempo y cuando nos sintamos lo suficientemente limpios, les agradezcamos y los dejemos ir.
Ahora bien, la “Tristeza”, el “Enojo” y el “Dolor” se han ido, el reto es empezar a reconstruirnos, generar nuevos cimientos y apuntalar las partes que valga la pena conservar, añadir los nuevos bloques, unir/conectar con aquellas relaciones que dejamos de fomentar por creer que no podemos tener amig@s, o vida social, mientras estamos con una pareja.
Y en ese sentido,algunas preguntas para reflexionar serían ¿Qué dejamos de ver de nosotr@s mism@s, mientras estábamos en pareja, que nos gustaría mirar de nuevo?, ¿qué cosas diferentes podríamos hacer o dejar de hacer para estar mejor?, ¿qué cosas queremos atrevernos a hacer, sin dañar a terceras personas, y que nos recuerde lo fuertes que podemos ser?, ¿Quiénes somos y queremos ser?…
como sea que fuere, en el momento en que decidamos movernos a un lugar diferente es importante que al final, no pierdas de vista dos cosas… “Todo Pasa” y “Vas a estar Bien”

Publicado por: Psicologo360 Fecha: 29 diciembre, 2015